Que
la irrupción de internet unido a la crisis económica actual está poniendo en
peligro la supervivencia de la prensa -como la conocemos actualmente- es
innegable. Sin embargo, la profesión periodística es consustancial a la democracia
por lo tanto sobrevivirá si queremos preservar la democracia.
La
prensa siempre se ha beneficiado de las innovaciones tecnológicas, en el
sentido de que cada cambio ha permitido aumentar el número de lectores. Con
internet ocurre lo mismo, el número de lectores sigue incrementándose pero el
modelo de negocio no da resultados. Es lógico que si se le ofrece al lector el
mismo contenido en prensa papel que en formato digital y encima gratis el
lector elija el periódico digital, sobre todo si se trata de una persona de
menos de 30 años que está totalmente acostumbrada a trabajar con el ordenador.
Por ejemplo, en España el diario con más difusión, El País, ofrece a sus lectores la posibilidad de ver ya no sólo la
portada sino todos los contenidos del periódico el día de antes. Y no se trata
solo de noticias sino que también ofrece crónicas, reportajes, opinión,
etc. Si el lector tiene toda la
información del periódico disponible el día de antes es razonable que opte por
no comprar la edición impresa.
Los
grandes periódicos por tanto no han sabido sacar el máximo partido a internet.
La única vía que están tomando es la de despedir y reducir plantillas, mejorar
cada vez más la edición digital y seguir echando la culpa a internet. Internet
no es el culpable. Cualquier persona se daría cuenta de que el modelo de
empresa por el que han optado no es viable. La prensa escrita no puede competir
con internet, tiene que adaptarse al igual que en su día el modelo tuvo que
cambiar con la llegada de la radio y la televisión. Ha llegado el momento de la
interpretación y la especialización. La prensa escrita debe encaminarse hacia
el mundo del reportaje y la crónica y sobre todo a la especialización del
contenido.
En
cuanto a la prensa digital, la única solución es el pago de los contenidos
electrónicos. Esto supone un gran problema ya que internet siempre se ha
caracterizado por no pagar por las informaciones. No obstante, el lector estará
dispuesto a pagar si los contenidos son de calidad. En este sentido, como
señala Matías Martínez Molina “los diarios con credibilidad y fuerte
personalidad, que tienen contenido con información exclusiva, análisis y
comentarios de cronistas y especialistas brillantes y de prestigio, o que
ofrecen un material diferenciado sobre temas como deportes, economía y
negocios, medio ambiente, salud o entretenimiento tendrán más posibilidades de
cobrar”. El periodismo necesita financiación, ya sea por subscripciones o por
publicidad que le de independencia. Si se consiguen estos beneficios el
periodismo podrá mejorar su calidad y profesionalidad y para ello los
periodistas deberán estar muy bien formados. Como ocurre en la actualidad con
la prensa en papel, los diarios gratuitos podrán coexistir con los de pago, a
base de la publicidad y contenidos de menor calidad.
Una
vía posible para convencer sobre la prensa electrónica de pago es el uso de los
tablets. Se trata de un soporte que cuenta con muchas posibilidades como la
facilidad de transporte y de lectura. Por ello los medios deben sacarle el
máximo partido, proponer innovaciones y fomentar el uso del tablet. Como apunta
Anthony Smith “la prensa ha de replantearse su futuro” que pasa por abandonar
el pesimismo general que invade a la profesión y buscar nuevas vías de escape e
innovaciones para que la empresa periodística siga siendo rentable y así el
periodismo cuente con la independencia y credibilidad necesarias.
Marisol Castro Rey
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